La espiral dorada (Divina Proporción)
Se cree que el universo entero es un inmenso espectro de círculos. Toda la vida se teje alrededor de ciclos: de inhalar y exhalar, nacimiento y muerte, día y noche, y así sucesivamente. Todo existe en un sistema armonioso y la clave para comprender y apreciar esta unidad reside en la naturaleza misma en forma de la espiral dorada, también conocida como la «Divina Proporción».
La espiral dorada es una de las espirales logarítmicas y su particularidad radica en el hecho de que tiene a Fi (el número áureo) como su factor de crecimiento. Esto significa que por cada cuarto de vuelta que da la espiral, se ensancha o se aleja del origen en un factor de Fi. Dos cantidades están en proporción áurea (que es igual a 1,618) cuando su relación es igual a la relación entre su suma y la cantidad mayor. La espiral dorada se deriva del «rectángulo dorado», que es un rectángulo único que posee la proporción áurea.

La mística espiral dorada y la proporción áurea se encuentran en toda la Naturaleza. De hecho, están presentes en todas partes del universo: desde la curva de la oreja humana hasta la estructura ósea del ser humano, pasando por el patrón de crecimiento de hojas y flores, hasta las espirales de una concha de nautilo o las espirales de las galaxias. La universalidad de la proporción áurea ha conducido a su reconocimiento como el plano geométrico de la vida. El renombrado filósofo griego incluso la llamó la «clave de la física del cosmos».
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