El nudo gordiano

Este nudo místico remonta sus raíces a la antigüedad. Cuenta la leyenda que un oráculo predijo que el siguiente hombre que entrara en la ciudad de Frigia conduciendo un carro de bueyes sería su rey. Gordias, entonces solo un pobre campesino, entró en la ciudad y los sacerdotes lo proclamaron rey. En gratitud y agradecimiento a Zeus, ató entonces su carro de bueyes a una columna mediante un intrincado nudo. Otro oráculo predijo que quien pudiera desatar el «nudo gordiano» gobernaría toda Asia. Pero mientras todos los demás no lograron desatar el complicado nudo, Alejandro Magno, haciendo uso de su ingenio y astucia, cortó el nudo por la mitad con su espada en el año 333 a. C.

El nudo gordiano también adquiere un significado muy místico en la geometría sagrada. Este nudo se puede formar en realidad a partir de un tubo toroide (que se asemeja a la forma de una rosquilla), conocido en física como la forma perfecta. El tubo toroide se utilizaba como símbolo de la unidad de la conciencia con el universo. Aunque el nudo gordiano se extiende por la eternidad, sin principio ni fin, hay tres óvalos claros formados por esta línea continua. Estas tres formas representan la Santísima Trinidad y su unión, así como las tres fuerzas (positiva, negativa y neutra) que componen el universo. Se dice que el nudo gordiano puede ayudar a iluminar la mente para ver los problemas y las situaciones difíciles con mayor claridad y con renovada esperanza y energía.

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